La ansiedad

La ansiedad… un sentimiento de miedo que duele. 

Conozco a tantas personas que sufren de la ansiedad. Es algo más común de lo que uno verdaderamente cree. Pero la ansiedad no es algo bueno, no es algo que Dios quiere que sientas, claro que no. Él quiere que puedas aprender a confiar en Él y puedas entregar toda carga, todo miedo y toda ansiedad. En la palabra, en salmos 42 podemos ver la descripción de ansiedad con sus características. Vemos cómo sus enemigos los quieren derrotar y botar su fe. Hablando mal de la misma. Como resultado en la historia, viene la depresión. En esos versículos también habla del sentimiento que tienen, el sentimiento de 

´´Dios se olvidó de mi´´. 




En la palabra también encontramos a personas que padecieron de ansiedad, de muchos tipos. Así que la pregunta es ¿Cómo puedo pelear contra la ansiedad? Dios, Él es la respuesta para quitar toda ansiedad. Primero, reconoce lo que necesitas, lo que no tienes. No podemos entregarle algo a Dios cuando no sabemos qué es o ni lo hemos reconocido. Se trata de ser honestos en nuestros sentimientos, problemas, debilidades, pecados y miedos. Una vez lo reconozcamos, vamos a poder entregárselos a Dios y dejar que Él sea el que te hable, que traiga paz y confianza a tu corazón. Él puede tomar control de toda situación, tranquilo, solo confía. Dios lo quiere hacer, te quiere ayudar, pero muchas veces no hacemos nada y esperamos que Él haga algo. Dios es una decisión, tu tomas esa decisión, tomas la acción de creerle y obedecerle. 


Que tu corazón pueda ser lleno de su amor, paz y esperanza que cosas buenas vienen, Dios no quiere verte con ansiedad, quiere ayudarte y pelear contigo esa batalla. Ya tienes la victoria. CRÉELO. 


Para finalizar este blog, quiero hacer una oración, si has pasado por ansiedad o incluso ahora mismo estás pasando ese momento de miedo e inseguridad, quiero  orar por ti, oremos juntos para que puedas no solo declararlo si no creerlo. 

Señor, primero te quiero dar gracias porque eres un Dios bueno, que nunca se rinde, que nos ama incondicionalmente y que pelea por nosotros. Te pido perdón por esas veces en donde me menosprecie, esos momentos en donde me sentí débil, no capaz, esas veces donde no pude confiar en que tu tienes el control y mi vida en tus manos. HOY yo decido entregarte toda ansiedad, todo miedo, todo pecado y toda debilidad. Decido entregarte mi corazón para que lo cuides. Declaro que SOY libre de toda ansiedad, que nada ni nadie me pueda quitar esa felicidad, esa seguridad, esa esperanza que solo tú puedes darme. Desde ya te doy gracias por lo que viene, se que tienes grandes cosas para mí. Te amo. Amén

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